martes, 23 de septiembre de 2014

A veces, no sé si quererte es lo correcto

Todo empezó con una invitación, pero no para quedarme, sólo para estar.

Con el tiempo, me gustó la invitación y mis ganas de estar eran más que otra cosa, pero una barrera firme me lo impidió, no una ni dos veces, fueron varias, mismas que quise usar para salir de la sala común, pero nunca me dejaste salir, siempre a media puerta, impidiéndome el paso para no entrar, pero tampoco para salir.

¿Por qué fue así?, no lo sé. Lo único que sé es que no hice más para ser firme y tomar las riendas y huir de ese juego que ya tenía más que perdido; aunque algo debo de confesar, tenía miedo de salir corriendo y no saber más pese a que sabía que no podría entrar, y ya no por mí ni por ti, sino porque ya había más esperando en esa sala común.

A veces me pregunto si todo estaba escrito, si sólo era parte de una prueba para demostrarme tantas cosas, mismas que aún me cuestan comprender, y seguiré sin comprenderlas si no soy firme conmigo misma y me decido a llevar a cabo lo que hace tiempo decreté.

Ese bendito "no sé qué" me mete en conflictos cada vez que estás cerca, cada que tu mirada y sobre todo tu sonrisa me hipnotizan, y lo hicieron más aquel domingo, donde mis oídos escucharon a medias lo que algún día esperé, pero que ahora la duda de si es verdad o no, se mantiene.

El suspenso de saber qué hay más allá de esa sonrisa, y de todas las cosas que increíblemente sé de ti, de todos esos actos que de cierta forma me tienen decepcionada de ti, pero pese a ello, aquí estoy, fiel a lo que me gusta hacer, esperando escuchar esa respuesta (que muy en el fondo de mí) ya sé.

Todo esto pareciera ser común, de esas historias que terminan en tres puntos suspensivos, pero que depende de uno escribir después de ellos, o simplemente borrar dos y cerrar un capítulo más.

Pero eso sucederá, sólo cuando de verdad muestre firmeza y escuche eso que seguramente ya sé, y que a veces es más por echarle sal a la herida que por remediar sanamente las cosas.

Justo por eso, no sé si quererte es lo correcto o no.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Futbol: No me gusta perder #Jornada7

América Vs. Pumas

La derrota siempre duele, de eso nadie tiene duda, aunque es muy cierto que hay factores que logran que una derrota sea más dolorosa que otra. En el futbol, por ejemplo, el dolor de una derrota duele según el marcador, el nivel mostrado tanto del equipo al que se apoya, como del equipo que venció.

En especifico, hablaré de la derrota que sufrió América ante los Pumas en la Jornada 7 del A2014. Primero, las Águilas eran los líderes invictos, mientras que Pumas venía de varios descalabros y de no mostrar su mejor futbol, por tales motivos, el equipo comandado por Mohamed era el claro favorito para quedarse con la victoria, pero bien dicen que la vida da todo tipo de sorpresas y justo eso fue lo que pasó en la cancha del Estadio Azteca.

En un duelo donde, desde mi perspectiva, América presionó y generó más peligro, merecían haber ganado por la mínima diferencia, pero he comprendido que el futbol no siempre es de merecimientos, ya que por ocasiones, el cuadro felino buscó dañar a su rival, pero Moisés Muñoz se mostró atento junto con la defensa para evitar que su arco fuera perforado, y  así, transcurrieron poco más de 80 minutos, donde desde la tribuna, los aficionados comenzaban a pensar que el marcador quedaría 0-0.

Pero es cierto que la fe no se pierde y no se dejó de alentar y pedirle a Tláloc, quien se manifestó antes, durante y después del encuentro que ocurriera el milagro de que América marcara, pero llegó un descuido de los de Coapa, y los Pumas, de la mano de Dante López anotaron el gol que silenció a la afición azulcrema después de un ¡¡PTM, ya valió!!.

Reconozco que fue justo en ese momento, que mi enojo y frustración fueron más evidentes, ya que duele que le metan gol a tu equipo de una manera estúpida que al final benefició a los universitarios. Ante la falta de gol comencé a desesperarme, a pedirle a Dios un milagro, a pensar en mis apuestas (que era lo que en ese momento me dolía más) pero el tanto americanista no llegó pese a las oportunidades que se tuvieron, como la que dejó ir Luis Gabriel Rey, el disparo de Peralta y la de Martín Zúñiga que no entró y ya gritaba gol.

Debo aceptar que si hay un quipo con el que me duela perder, son los Pumas, y no porque sea un gran equipo y tengan el mejor futbol, porque eso no existe y no es verdad, más bien me duele porque su afición es molesta, la podría definir como castrante, viven de su Bicampeonato de la mano de Hugo Sánchez, su único argumento por muy mal que estén.

Son una afición de moda, pocos son los que conozco que de verdad saben de futbol y no viven del pasado, tienen mejores argumentos para defender a su equipo, pero eso ya es otro tema.

En resumen, me dolió la derrota porque además le quitaron el invicto a las Águilas pero no me tiro al drama porque no fueron superiores, aún así el América debe trabajar y no confiarse más en los siguientes partidos.

Así que mi americanismo seguirá, en las buenas y en las malas...